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 por Santiago Aramendía

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12 excusas para no emprender un negocio:

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(Versión original del artículo publicado en el suplemento El Empresario del Diario El País el 16/09/05 (AÑO I #14) bajo el título “12 razones para emprender un Negocio”)

Trabajar por un sueño parecería ideal, ser independiente o su propio jefe una bendición, percibir una remuneración sin límites lo mejor, sin embargo son muy pocas las personas que deciden aventurarse con sus propios negocios. Es evidente que el camino no es fácil, pero, ¿qué excusas ponen las personas para no emprender un negocio, y cómo refutarlas?


  1. Soy demasiado jóven:
    La juventud suele ser una ventaja para el aspirante a empresario; la inexperiencia es compensada por la creatividad y energía propias de la edad. Los jóvenes suelen sobreponerse más rápidamente ante un eventual fracaso, aprendiendo y mejorando la idea original. Es recomendable, sin embargo, la búsqueda de un “mentor”, cuya experiencia encauce su energía y aconseje al joven en sus comienzos como empresario.

  2. Soy demasiado viejo:
    No hay edad para emprender o comenzar un negocio. Por cada joven que inicia una empresa exitosa, existe una persona adulta que también lo hace. Los años vividos traen consigo experiencia y madurez, ambas de gran valor dentro de una empresa. Si bien las responsabilidades asumidas con la edad, permiten menos errores, un riesgo moderado en un proyecto prometedor, es la ecuación que determinará si vale la pena intentarlo.

  3. Tengo un trabajo estable y seguro:
    Esta debe ser la barrera más difícil de vencer para un potencial emprendedor; el miedo a abandonar un trabajo estable y aparentemente seguro. Existen formas de minimizar el miedo a dar “el salto”; una de ellas, es comenzar de manera part-time con su idea de negocio. Esto le permitirá descubrir si su idea tiene potencial y un mercado dispuesto a pagar por lo que ofrece. Sin embargo, sepa que finalmente, el emprendimiento requerirá de todo su tiempo y energía.

  4. Lo intenté y fracasé:
    El fracaso es la principal fuente de aprendizaje del emprendedor; mejora su intuición y construye su know-how que lo diferenciará de la competencia. Un fracasado es aquella persona que dejó de intentarlo. Quien persevera, encuentra muchas formas de cómo no hacer algo, hasta descubrir finalmente, el camino que lo conduce al éxito.

  5. No tengo capital suficiente:
    La falta de capital es otra de las razones que frena el impulso emprendedor. Si bien en Uruguay casi no existe capital de riesgo y los préstamos de plaza suelen ser bastante onerosos en cuanto a intereses y garantías requeridas; cuando una idea es realmente innovadora, el capital termina por aparecer. Más adelante, daremos distintas fuentes de financiamiento no convencional para iniciar un emprendimiento.

  6. No tengo una idea de negocio:
    Nuestra próxima edición, tratará sobre este tema, pero déjeme adelantarle algo: en un país como Uruguay, lo que sobran son oportunidades de negocios, no así personas emprendedoras dispuestas a asumir un cierto riesgo para implementarlas en el mercado.

  7. No estoy capacitado:
    La sabiduría del emprendedor reside en rodearse de personas más capaces que él mismo y que poseen cualidades de las que carece. Reúne así, un equipo que se complementa, y que comparte los valores y la visión empresarial. La mayoría de los emprendedores terminan por capacitarse, ya sea de forma autodidacta o de manera asistida. Sepa que nunca es tarde para aprender, y como dice el proverbio chino: “el conocimiento empieza con 2 palabras: no sé”.

  8. En Uruguay no hay mercado:
    Siempre hay un mercado dispuesto a pagar calidad y buen servicio a un precio razonable. Al iniciar un emprendimiento, debe tener en claro cuál es su mercado potencial; ubíquelo, mídalo, conózcalo, y determine quiénes lo satisfacen tanto en Uruguay como en el exterior. Si el mercado local le resulta pequeño, sepa que hoy venderle al mundo, esta a un simple “click” de distancia.

  9. La pesada carga impositiva:
    Existe el pensamiento generalizado de que quien paga todos los impuestos y esta en regla, es un honesto destinado al fracaso. Sin embargo, es posible triunfar y “pagar al César lo que es del César”. Un emprendedor debe asesorarse bien en cuanto a la elección del tipo societario que más le conviene, el tratamiento impositivo de los gastos y el control estricto de los costos y flujos financieros. Difícilmente el fracaso empresarial se deba simplemente, a los impuestos pagados.

  10. No estan las condiciones dadas:
    Tal vez esto sea cierto, pero la verdad es que nunca estarán todas las condiciones a su favor. De nada sirve lamentarse por aquellas cosas que no puede cambiar. Tómelas como datos y trabaje sobre aquellas que si puede. El lugar es aquí y el tiempo es ahora; no espere soluciones mágicas sino aquellas producidas por su creatividad y esfuerzo.

  11. No tengo suerte:
    “Suerte es cuando la preparación encuentra la oportunidad”. A la mayoría de los emprendedores exitosos, se los considera personas con suerte. Sin embargo, ellos suelen pensar que son los artífices de su propia suerte. Sentado en la comodidad de su casa, es raro que algo bueno pueda sucederle. Multiplique sus oportunidades, muévase, hable con gente que no conoce, pruebe algo distinto que lo saque de la rutina, expóngase a nuevos estímulos, y esté alerta para aprovechar la oportunidad que de seguro, pronto le llegará.

  12. Enseguida me copian la idea:
    La competencia no siempre es mala para el emprendedor innovador; desarrolla el mercado, lo mantiene alerta a los cambios y lo obliga a reinventarse permanentemente. Todos recuerdan al “pionero”, y sepa que quien le copia, va un paso atrás de su próximo lanzamiento.

No se pierda la próxima entrega: “10 ideas para identificar oportunidades de negocios”.

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NOTA

"LO QUE PARA MI ES SER EMPRENDEDOR"
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Gabriel Colla (Infocorp)


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