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 por Santiago Aramendía

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10 ideas para financiar un emprendimiento:

(Versión original del artículo publicado en el suplemento El Empresario del Diario El País el 21/10/05 - AÑO I #19)

La falta de capital, es considerada como uno de los mayores obstáculos para iniciar un emprendimiento. El crédito tradicional casi siempre inaccesible y muy costoso, lleva a los emprendedores a buscar alternativas para financiar sus comienzos. A continuación, presentamos  distintas fuentes utilizadas, cuando el capital escasea.


  1. Ahorros personales:
    Es la fuente más utilizada para financiar un emprendimiento. Puede que lleve algo de tiempo acumular una determinada suma, sin embargo, trazando un plan de ahorros con disciplina, obtendrá el capital necesario sin tener que rendir cuentas por el mismo. Recuerde: “la mejor manera de conseguir dinero es recortando los gastos”. Otra forma de financiar un nuevo emprendimiento, es con fondos extraídos de una actividad paralela hasta que el primero logre autonomía.

  2. Crédito personal:
    Muchos emprendedores recurren a las tarjetas de crédito para financiar sus comienzos. Si bien las tasas de interés de las tarjetas suelen ser más elevadas, proporcionan crédito cuando los bancos se niegan a hacerlo. Otra modalidad es el contrato de leasing que, mediante pagos en forma de arriendo durante un plazo determinado, posibilitan la compra del bien luego del vencimiento del mismo. Los requisitos son generalmente menores que para un crédito bancario, y el propio bien, suele constituirse como la garantía de la operación.

  3. Familia y amigos:
    Es común que el núcleo cercano al emprendedor, lo ayude financieramente. El mayor riesgo consiste en dañar las relaciones personales, ya sea por la mala marcha del negocio, o por diferencias en como gestionar el mismo. Para evitar malos entendidos, conviene poner por escrito, el plazo, condiciones de repago, responsabilidades, y dejar bien en claro sus derechos para evitar una posible intromisión en las decisiones del negocio.

  4. Activos secundarios:
    Si bien sucede en la realidad, nunca hipoteque su vivienda para conseguir capital que financie una idea de negocio. En caso de irle mal, usted y su familia correrán el riesgo de quedar sin un techo. Es común y más recomendable, la venta o prenda de activos secundarios tales como un automóvil, electrodomésticos u otros objetos de valor, que proporcionan liquidez sin suponer un riesgo importante frente a una eventual pérdida.

  5. Inversores ángeles:
    La elección de socios capitalistas no debe tomarse a la ligera, ya que a cambio del capital recibido, se perderá propiedad y control sobre el negocio. A diferencia de los anteriores, el inversionista “ángel” se distingue por aportar no solo su dinero, sino su experiencia, red de contactos y consejos, todos ellos más valiosos que el dinero mismo. Suelen ser ex-empresarios o particulares con capital ocioso, que apuestan a proyectos con potencial, si se sienten motivados y contagiados por el impulso y energía de sus promotores.

  6. Segunda mano:
    Evite en los comienzos, comprar nuevo, aquello que pueda conseguir usado. Ya sea que compre en remates o pida el bien prestado, se ahorrará grandes desembolsos iniciales. A medida que la empresa crezca, podrá ir renovando el equipamiento de acuerdo a las necesidades. Siempre suele utilizarse el paradigma del emprendedor exitoso, que comenzó desde el garaje de su casa para forjar un imperio. Si bien no siempre es así, un comienzo humilde, utilizando creativamente los recursos disponibles, le permitirá iniciar un negocio con escaso capital.

  7. Capacidad osciosa:
    El tamaño del mercado y la ineficacia de los procesos, lleva a la existencia de abundante capacidad instalada ociosa que pueda ser aprovechada. En lugar de comprar maquinaria y otros bienes de capital, es posible contratar tiempo de fabricación o espacio comercial, en instalaciones ajenas. Los  inventarios son otra forma común de inmovilizar capital, volcándose fondos a la espera de una venta futura. Si bien una política de inventarios “just in time” es muy difícil en estos países, procure mantener el stock mínimo necesario para no parar las operaciones, hasta el próximo abastecimiento del proveedor.

  8. Crédito de proveedores:
    Venda al contado y pague a crédito. Extienda al máximo el plazo de pago a proveedores, y obtendrá liquidez para comenzar a operar. A diferencia de la compra a crédito, la mercadería en consignación reduce el riesgo de no vender los productos, devolviéndolos al proveedor en caso de no ser colocados. Analice la posibilidad de conseguir patrocinadores, u ofrecer  ventas exclusivas a cambio de stock, material promocional, mejores precios, plazos de pago y entrega. Otra modalidad utilizada, es la del “factoring” o descuento de facturas de créditos por cobrar.

  9. Canje:
    Es la forma más antigua de comercio, en épocas donde no existían medios de pago. Hoy en día, el canje continúa siendo utilizado cuando la moneda escasea, ya que se elimina la necesidad de desembolsar dinero en efectivo. Puede que deba realizar varias transacciones, antes de obtener algo agradable para la parte interesada.

  10. Reinversión:
    Por último, reinvierta parte de las utilidades generadas por la empresa, con el fin de autofinanciar su crecimiento. Si bien este podrá ser lento, evita la  pesada carga del endeudamiento, y de tener que resignar propiedad y control del negocio.

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Gabriel Colla (Infocorp)


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